miércoles, 27 de enero de 2010

Strauss R - Cuatro últimas canciones, Doce canciones orquestales - Schwarzkopf - Szell



Cuatro canciones sobre poemas de Hermann Hesse y Joseph von Eichendorff


>>MARTÍN ZUBIRÍA
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El título de esta obra de Richard Strauss (1864-1949), su canto del cisne y el fruto de una última y soberbia madurez, no procede del compositor. No se sabe, por lo demás, si las cuatro canciones fueron concebidas por él como un ciclo unitario ni, en tal caso, cuál es el orden en que debería cantárselas. Tras la muerte de Strauss fue su editor quien decidió reunirlas bajo el título común de Cuatro últimas canciones y a él se debe también el lugar que tienen dentro de la serie. De hecho no se lo respetó en la función del estreno. Aunque no es raro oírlas en versiones con acompañamiento de piano, la partitura original es para soprano y orquesta.
En Suiza y apenas terminada la guerra, Strauss, que vivía allí en el exilio, leyó los versos de Eichendorff titulados En el crepúsculo donde una pareja de ancianos contempla una puesta de sol, tras una larga vida y se pregunta «¿Es esto acaso la muerte?» El poema reflejaba su situación y la de Paulina, su mujer, de un modo tan fiel, que decidió ponerle música. Y al hacerlo no dejó de citar, al llegar al último verso, el tema principal de un poema sinfónico que había escrito cincuenta años antes: Muerte y transfiguración.
Si bien este Lied fue el primero de los cuatro en ser compuesto, resulta un final ideal para la serie. Strauss lo terminó en mayo de 1948 – tenía ya 84 años –, y entre los meses de julio y setiembre hizo lo propio con tres poemas de Hermann Hesse, que, salvo el primero, también se relacionan con la muerte, pero con una muerte cuya llegada no causa espanto ni temor, sino alivio y un consuelo lleno de esperanza.
Las Cuatro últimas canciones, símbolo musical de la plenitud final de la vida, fueron estrenadas el 22 de mayo de 1950 en Londres, como obra póstuma, por la soprano noruega Kirsten Flagstad bajo la batuta de Wilhelm Furtwängler. Admiradas desde entonces como una cima incomparable del arte del Lied, fueron el broche de oro que cerró, de manera condigna, la larga y fecunda vida del compositor.

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A continuación presentamos la modélica versión del maestro George Szell al frente de la Radio-Simphonie Orchester Berlin, con la bella voz de la soprano Elizabeth Schwarzkopf. El disco está acompañado por las Cuatro últimas canciones y otras doce canciones orquestales de Richard Strauss, la mitad de las cuales, tocadas por la mencionada orquesta y el resto por la London Symphony Orchestra.

(*) El texto de Zubiría es el que acompañó el programa de un concierto de la Sinfónica de la UNCuyo en Mendoza y lo utilizamos por su gran valor didáctico.

1 comentario:

  1. Entre las versiones clásicas de estas obras la crítica internacional se reparte entre esta grabación y la de Masur con Norman para PHILIPS. Yo me inclino por esta hasta quedarme tumbado boca abajo, pero seguro que habrá gustos para todo.
    En mi modesta opinión para conocer a fondo el tema yo recomendaría escuchar además de las dos citadas a Furtwängler con Flagstad y a Ackermann con Schwarzkopf otra vez.
    Cuidado, si sólo se conoce esta que nos regala Fernando el listón queda tan alto que después la mayoría de las comparaciones resultan lamentables.
    Por favor, no nos quedemos en las primeras “Cuatro últimas canciones” (y ya sé que es un contrasentido, pero están colocadas así en el disco), porque entre las doce siguientes hay perlas maravillosas, a mí me encantan “Morgen” y “Das Rosenband”, pero admito que todas son sensacionales. La maestría de Don Ricardo para el canto siempre fue proverbial.
    Fernando, muchas gracias por el regalazo.
    Salud, paz, sonrisas y cordiales saludos.
    Elgatosierra

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