Mostrando entradas con la etiqueta Piazzolla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Piazzolla. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de septiembre de 2011

Piazzolla - Tango: Zero Hour - Piazzolla y el Quinteto Nuevo Tango


El mejor disco de Piazzolla


En 1986, Astor Piazzolla era ya una figura de reconocimiento mundial. En sus espaldas cargaba, a veces con orgullo, a veces con pena, un peso absurdo: fue el mayor renovador del tango, lo cual le valió enemigos encendidos en su tierra, y panegiristas incondicionales en el exterior, como para cumplir aquel designio bíblico de que «nadie es profeta en su tierra».
El marplatense hacía con esa música lo que faltaba hacerse: extraerle al tango su fabulosa riqueza musical, sacándolo del la categoría de mero artefacto bailable, y a la vez, conservándole su esencia áspera, sucia, maleva.

Tras esa meta, Astor comenzó como bandoneonista de Aníbal Pichuco Troilo y terminó en las grandes salas de conciertos del mundo, pasando por ser alumno de Nadia Boulanger (antes lo había sido de Alberto Ginastera) y formando grupos de diversas medidas y esencias. Sí: Astor probó con tríos, cuartetos, octetos, nonetos. Con instrumentos puros o enchufados. Con todos, hizo maravillas. Pero conservó una preferencia: el quinteto, formación con cual logró quizá sus más altos momentos.

Por eso Tango: Zero Hour es un disco de depurada madurez. Editado cuatro años antes de su accidente cerebral, formó parte de dos placas consecutivas que grabó con Kip Hanrahan como productor en el sello Nonesuch-American Clavé (la otra, La camorra, homenajeaba la edad antigua tanguera).

En este álbum aparecen algunas viejas partituras a las que Piazzolla no se cansaba de perfeccionar y otras flamantes y profundas, no exentas de humor y vigor. Lo acompaña una selección de músicos que hicieron de la postrera etapa piazzolliana una leyenda: Fernando Suárez Paz (violín), Pablo Ziegler (piano), Horacio Malvicino padre (guitarra) y Héctor Console (contrabajo).

El periodista Fernando González, en el sobre interno del CD, define con exactitud esta formación: «El quinteto ya reflejaba el espíritu de su líder. Este era un grupo cosmopolita y reo, erudito y apasionado, elegante pero también muscular. A veces en el contexto de una misma interpretación, Piazzolla y su grupo podían sugerir por momentos un conjunto de cámara, y en otros sonar con la fuerza de una orquesta de club de barrio».

En cuanto al material, sorprende que un Astor ya proclamado en Europa y Estados Unidos, sitios donde quizá el tango siempre merezca una presentación extramusical, ofrezca en el disco los ingredientes de su estilo propio, el tango del futuro. El maestro lo reduce a una fórmula genial: «tango + tragedia + comedia + kilombo: nuevo tango». Con el recitado de esas palabras se divierte el quinteto de lujo del disco, en la introducción a la Tanguedia III que abre el disco. Suntuosa y elegante, esta pieza tiene un poco después su correlato con Milonga loca que se llamó Tanguedia II en la banda sonora de El exilio de Gardel, donde se oyó por primera vez, más fresca y veloz.

En Tango: Zero Hour hay espacio para el homenaje que el cascarrabias Astor dedicaba a los intérpretes con que elegía rodearse. De esa línea destacan el exigente Concierto para quinteto, con 9 minutos de Piazzolla en estado puro (el de las melodías poderosas y expresivas, el ornamento de los ruidos, la improvisación de velado corte jazzero, la furia y la angustia) y Contrabajísimo, más poético, donde se destaca claro el gran Console, a quien el compositor quería especialmente.

En la legendaria Milonga del ángel, Piazzolla hace que el piano, el violín y la guitarra vayan haciendo un hueco profundo de sonidos melancólicos, para que luego sobre ellos su bandoneón impar haga el foso de hondura final. Michelangelo ’70, un clásico de su etapa electrónica, tiene acá más oscuridad, quizá por la coloratura propia de estos instrumentos, pero también porque los músicos le ponen más sangre de la habitual a sus notas. Mumuki, el tema final, tiene aires de epopeya y un inicio al mando del viejo Malvicino que resulta de antología.

El catálogo piazzolliano es inmenso y por suerte no deja de incrementarse, al compás del prestigio imparable del músico en el mundo. Si bien es difícil contar con la perspectiva completa, no sería raro nombrar a Tango: Zero Hour como la mejor grabación de Astor de todas las que hizo, incluso por encima de aquellas con Agri como violinista o las de los '70.

El dictamen no es antojadizo, vale decirlo, sino que responde a lo que el propio Astor Piazzolla pensaba y que figura como un epígrafe en la contratapa del CD: «Es ésta con seguridad la mejor grabación que hice en toda mi vida. Pusimos nuestras almas en este registro». Es palabra de Astor.

viernes, 11 de junio de 2010

Piazzolla - Mundial - Piazzolla y su conjunto


Astor, para el Mundial de Fútbol

Del sobre interno del CD

Este disco fue grabado por Astor Piazzolla en diciembre de 1977, en los estudios Mondial Sound de Milán (Italia), antes de su regreso a nuestro país (Argentina). Además de pertenecerle la autoría de la música, arreglos y dirección orquestal, interviene, como es habitual, en su condición de intérprete en bandoneón.
La formación orquestal está integrada por destacados solistas que lo habían acompañado en sus anteriores grabaciones efectuadas en Italia y músicos integrantes de la Sinfónica de Milán.
Ete disco es un cálido homenaje al deporte más popular, y por supuesto sus destinatarios son los hinchas y admiradores que con su presencia y sufrimiento demuestran su fervor en los tablones, alentando a sus equipos y a la Selección, como también a los futbolistas que con su habilidad, fuerza y pericia se convierten en verdaderos ídolos populares.
Sus temas: Piazzolla 78 está dedicado a la Selección Argentina de Fútbol, y los demás a distintos aspectos de este juego: Marcación, Penal, Gambeta, Golazo, Wing, Corner y Campeón.
Los músicos: Tullio De Piscopo (batería y percusión), Luigi Cappellotto (bajo), Giorgio Azzolini (bajo), Sergio Farina (guitarra), Ciato (piano), Sergio Almangano (primer violín), Elsa Parravicini (primer alto), Paolo Salvi (primer violonchelo), Hugo Heredia (flauta en do), Sergio Rigon (flauta en do), Giuseppe Parmigiani (flauta en sol) y Gianni Zilioli (órgano). Dirección y bandeoneón: Astor Piazzolla.



lunes, 24 de mayo de 2010

Aguirre, Williams, Ginastera et. al. - Compositores argentinos - Lavandera


Lavandera, talento joven para nuestra música

Publicado en Diario UNO.

El 18 y 19 de julio, un teatro Independencia (Mendoza, Argentina) vacío y en silencio fue testigo de dos jornadas intensas e históricas. Allí, Horacio Lavandera, el talentoso pianista argentino que menos de un año antes había tocado en el debut del gran piano de esa sala, grababa un CD-DVD con música de autores de nuestro país y producción de Lito Vitale.
Es ese disco, titulado Compositores argentinos, el que Lavandera presentará esta noche en el teatro Independencia, en un concierto cuya primera parte incluirá los momentos destacados de la placa y, la segunda, el Concierto para piano Nº21 de Mozart, junto a la Filarmónica de Mendoza.
La edición del disco doble (CD y DVD) es un verdadero lujo, y permite descubrir, además del tesoro musical que se alberga en las manos de Lavandera y en las partituras que interpreta, ese otro tesoro que es el piano Steinway & Sons del lugar.
Las tomas de la parte visual (el DVD sigue exactamente las pistas del CD y sólo tiene como agregado, por supuesto, las imágenes) se recrean especialmente en el piano, que termina transformándose así en un protagonista más de la interpretación que brinda Lavandera de estas obras argentinas, incluso más que la misma sala (que apenas se vislumbra).
En cuanto a lo musical, la de Lavandera es una selección quizá demasiado variada de compositores argentinos, y sin embargo, esto que podría tomarse como un defecto es una virtud a la hora de apreciar el gran nivel interpretativo del joven pianista.
Y es que el arco estético entre las piezas de Julián Aguirre (1868-1824) y Esteban Benzecry (1970) es muy amplio. Pero en todos los casos, Lavandera se acopla a la obra con comodidad.
El pianista, que da muestras de una técnica notable, no escatima tampoco las cuotas emotivas cuando así lo requiere la pieza. Es el caso de la Milonga del volatinero de Alberto Williams o el «Adagio molto appassionato» de la imponente Sonata Nº1 de Alberto Ginastera. Y aunque las piezas tienen poco de «clásicas», el disco, producido por Vitale, incluye obras de autores contemporáneos que ponen a prueba la versatilidad del joven pianista, de 24 años. Entre ellas están Levante, de Osvaldo Golijov (¿el nuevo Ginastera?), o Triciclo, de Gabriel Senanes, además del segmento tanguero con Piazzolla y Gardel.
Si Lavandera está llamado a sumarse al conjunto de grandes pianistas que ha dado nuestro país (Barenboim, Argerich y Gelber), este disco quizá sea el primer gran paso para demostrarlo.




domingo, 9 de mayo de 2010

Piazzolla - Libertango - Piazzolla


Piazzolla electrónico


Fuera de mi gusto por la música orquestal y de cámara de tinte «clásico», en el terreno puramente «piazzolliano» no me decanto ni por su etapa sonora de formación puramente tanguera, ni por sus conjuntos camerísticos ni por sus incursiones sinfónicas: prefiero la llamada «etapa electrónica».
Cuando Astor Piazzolla era ya un revolucionario en el terreno del tango, a tal punto de que sus composiciones navegaban en mares inciertos con aguas del 2x4, el jazz y la música clásica, el maestro argentino se entregó a componer para una formación sumamente moderna: corrían los años ’70 cuando fundó el Conjunto Electrónico, un octeto con una base de músicos argentinos completado por otros italianos. La formación incluía, además del bandoneón de Astor, piano, órgano, guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería, sintetizador y violín (o en algunos casos, flauta traversa o saxo).
El antecedente más claro era el Quinteto Nuevo Tango, del propio Piazzolla, que había grabado un disco de título elocuente: Tango contemporáneo. En esta faceta, apenas inciado el año 1970, Piazzolla daba muestras de lo que quería hacer con un disco como Pulsación. La cristalización más paradigmática, sin embargo, de esta vertiente la conseguiría cuatro años después con Libertango, un disco impecable desde la primera a la última pista, en el que, de paso, Astor afirmaba su concepto de fusión en el tango con la fusión de palabras con la desinencia «tango» en todos los títulos. Junto a la pieza que da nombre al disco (y es una de las más célebres de su repertorio, al punto que ha recibido hasta una reversión pop, con letra y todo, a cargo de Grace Jones), aparecen Meditango, Violentango o Amelitango (en referencia a su esposa, la cantante Amelita Baltar, de quien se separaría ese año). La única excepción de la placa era una nueva exploración de su infinitamente redefinida pieza Adiós Nonino, otra de las más populares del repertorio piazzoliano.
Libertango representa no sólo una muestra contundente del arte creativo de Piazzolla y su capacidad para los ritmos, los matices sonoros y, por si hiciera falta, su virtuosismo en el bandoneón, sino también el disco que hizo de Astor una figura que excede cualquier rótulo y que siempre suena en tiempo presente.



viernes, 9 de abril de 2010

Piazzolla - Five Tango Sensations - Piazzolla & Kronos Quartet


Una extraña combinación

>>KEN HUNT
Traducción de Fernando G. Toledo

Astor Piazzolla introdujo en el tango influencias tan diversas como el jazz, la música clásica contemporánea y la ópera italiana, que decantó en el nuevo tango. Y mientras el helado tango de cámara dormía, su música cantó una nueva, radical y urgente canción. (…)
Five Tango Sensations es la segunda pieza del compositor para Kronos Quartet. La primera, Four, for Tango, sobrevino luego de que Piazzolla viera una actuación del grupo en la ciudad de Nueva York; de hecho ellos iban a grabarla en su álbum de Nonesuch de 1988 Winter Was Hard. El bandoneón que toca Piazzolla, tal como él mismo ha subrayado, nació en una iglesia en Alemania y se mudó a los prostíbulos de Argentina. Y el tango comenzó en las casas de putas argentinas y se mudó a las salas de concierto de todo el mundo. Esa inversión envuelve una ironía tan filosa como una navaja.


y

martes, 17 de noviembre de 2009

Piazzolla - Tango Ballet - Almerares



Piazzolla en cuarteto

>>POLA SUÁREZ URTUBEY

Con Tango Ballet, cuya versión para cuarteto de arcos tendría el carácter de una suite, estamos ante un Piazzolla maduro, muy dueño de su estilo. Cada uno de los números propuestos recurre a un tipo de tango de expresión diversa (a veces rítmico; otras melancólico, nostálgico) con lo cual logra tensiones atractivas. Por otra parte, el hecho de comenzar y cerrar la serie con el mismo material temático (La calle y Retorno a la calle) confiere a la obra una unidad bien lograda. A ello debe sumarse el diestro manejo del cuarteto de arcos y la oportunidad con que Piazzolla recurre a los diferentes timbres y registros para subrayar el valor melódico expresivo de cada tango.

---

Esta versión, editada por el sello Musidisc en 1995, está interpretada por el argentino Cuarteto Almerares, integrado por Héctor y Francisco Almerares (violines), Guillermo Jakubowicz (viola) y Jorge Almerares (violonchelo).